Análisis y redacción

Friday, September 29, 2006

El Mercurio y la Violencia de los Movimientos Sociales



A propósito de la movilización social del 26 de septiembre con epicentro en la Alameda de Santiago, cabe notar como el periódico más respetado, con más historia, y por el cual todo personaje público añora ser entrevistado, controla la agenda noticiosa a su antojo con la excusa de la violencia y la seguridad ciudadana en desmedro de las demandas de los movimientos sociales.





“El Mercurio desempolva el lenguaje de la Guerra Fría para ´enrojecer` la tinta que se refiere a los asuntos mapuches”. Así se lee en el libro “Chile Inédito, el periodismo bajo democracia” del periodista norteamericano Ken Dermota (Dermota, 2002, pg. 276; ed. B, Grupo Z), para justificar la campaña mediática de este diario contra el pueblo mapuche a propósito de los “violentos” y “terroristas” hechos ocurridos durante el inicio del gobierno del Presidente Lagos en la IX Región.

Entre las fuentes para argumentar dicha sentencia, Dermota se basa en el mismo Ex Presidente, específicamente en su seminario de investigación titulado “La Concentración del poder económico” (1961), en el cual se indican los cuantiosos intereses que la familia Edwards tiene en el sector forestal (industria de la cual se extrae el papel de diario) que, precisamente, se desarrolla en la región de la Araucanía, es decir, en los territorios que históricamente el pueblo mapuche ha reclamado como propios (ver Dermota, pg. 283).

Lo anterior es un antecedente para entender la “violencia mediática” desatada durante la jornada de movilización social del 26 de septiembre último, convocada por organizaciones ligadas a la Educación y, eventualmente, a la Salud: Diario la Segunda, brazo vespertino de El Mercurio, recalcó con letra roja en la portada de esa tarde el descubrimiento policial de una “FÁBRICA DE MOLOTOV”, con un desenfreno panfletero y propagandístico que a estas alturas del régimen democrático los analistas, políticos, y periodistas hacen oídos sordos tanto por la ignorancia de algunos, como por el desaliento de otros.

A la mañana siguiente, pareció que los editores de La Segunda se preocuparon de borrar todo rastro de dicho título en el ciber espacio, pues es imposible dar con él tanto en www.lasegunda.com, como en Google. ¡Claro! Y para qué tener a simple vista la incendiaria frase, si el objetivo de marcar la agenda noticiosa nacional se cumplió a cabalidad, con la preponderancia del concepto “violencia” sobre el de “bienestar social”.

Las repercusiones de ello están a la vista, por ejemplo: 24 Horas Central, el noticiario de TVN (canal público) lanzó como primer titular esa noche en voz de Amaro Gómez Pablo los hechos relacionados con la violencia, y en segundo lugar tituló sobre la marcha y sus propósitos. El Termómetro en tanto (Chilevisión), tuvo a la violencia como eje central del primer bloque, provocando la airada reacción de Nicolás Grau (presidente FECH): “esto es un show y no contribuye con el orden público” declaró (26-09 2006). Paradojalmente, Grau, al día siguiente apareció en la portada de LUN con su foto en primer plano y el titular: “Hijo de ministra Veloso revuelve el gallinero” (Las Últimas Noticias, 27-09-2006), desviando la atención de la opinión pública hacia un tema familiar con tintes de farándula. Ahora, ¿adivine usted quién es el dueño de este diario payaso? Adivinó: Agustín Edwards.

La violencia, por lo tanto, pareciese ser el arma utilizada por El Mercurio para jugar su rol político de oposición. Hipótesis que se sustenta al leer un artículo de Hermógenes Pérez de Arce (pinochetista, y partícipe de El Mercurio por décadas en su directorio y como columnista) un día después de la marcha, el cual se titula: “País Socialista y violento”. Se sustenta también al observar que en la sección “Documentos” de Emol (medio electrónico de El Mercurio) se rotula bajo criterio editorial, un informe del Consejo Nacional de Televisión de la siguiente manera: “CNTV: delincuencia es el segundo tema con presencia en los noticieros”. En otras palabras, El Mercurio destaca en su titular un tema que según el estudio es segunda prioridad en las agendas noticiosas de los canales de televisión, por debajo de los deportes (http://www.emol.com/noticias/documentos/index.htm).


Desviar el debate público es el objetivo

Al día siguiente de la marcha, El Mercurio no manchó su columna editorial con el llamado “lenguaje de la Guerra Fría”, por el contrario, elogió al gobierno porque según él “hubo resolución en disponer para las manifestaciones un recorrido más acorde con la prudencia y el sentido común”, reemplazando la mayúscula y roja frase de la “fábrica de bombas molotov” por una solapada y discreta que reza dentro del texto: “recintos para preparar…” (El Mercurio, 27-09-2006).

Independientemente de cual sea la entonación para recurrir al concepto de violencia por parte de este diario, se logra el objetivo de desviar el debate público y mitigar el efecto de concienciar a la ciudadanía y a las autoridades sobre derechos básicos como la Educación y la Salud, dos de los tres pilares fundamentales del Estado de Bienestar y del desarrollo.

Es así como El Mercurio catalogó en la misma editorial la jornada anterior como un día “de reclamos varios y, por tanto, inespecíficos”, haciendo caso omiso de los cambios estructurales, holísticos, que los chicago boys hicieron a la Educación y Salud en las décadas de los ´70 y ´80.

En suma, tenemos por una parte, la verdadera motivación de la movilización social, que apunta a demandas globales, carentes de análisis técnicos y papers en inglés, pero que se palpan al ir a la Posta Central con esa asquerosa pintura celeste descascarándose de las murallas, en los insalubres baños de la posta de urgencia del Hospital de La Serena, se palpan al ver como se desmorona el gimnasio del politécnico donde le corresponde votar a los Presidentes de la República en las elecciones, por nombrar algunos casos.

Y por otra parte, está el esfuerzo por atreverse a develar nuevamente los intereses de Edwards y de aquellos que se identifican con El Mercurio, los mismos que se defienden bajo el argumento de la “violencia”.

Claudio Coloma
periodista
septiembre de 2006

Sobre Caretas y Matrimonios Gay


Era una victoria inapelable. Los votos le daban la primera preferencia con una larga distancia de su competidor más cercano, sin embargo, el Congreso debía decidir quien sería el futuro Presidente entre las tres mayorías, debido a que ninguna alcanzaba el quórum exigido por la Constitución.

Había sido la primera manifestación de un pueblo para elegir a su máxima autoridad: un signo real de aquellos nuevos tiempos que después de 8 mil años tenían a la Democracia como método de organización. No obstante, la cachetada que recibió Andrew Jackson el 9 de febrero de 1825 a manos de sus otros dos contrincantes (John Quincy Adams y Henry Clay) quienes se aliaron para obtener la presidencia, el primero, y la secretaría de Estado, el segundo, nubló por algunos años el advenimiento del Demos (Paul Johnson, “El nacimiento del mundo moderno”).

A pesar del frustrante episodio para Jackson, sus partidarios e incluso para personas que no votaron por él, aquel fue la motivación para crear el Partido Demócrata, exitosa institución política que coexiste hasta nuestros días y que tuvo como último Presidente a Bill Clinton.

Hago el parangón:
Los Homosexuales en Chile, que al simple parecer fueran cada vez más numerosos pero que, en definitiva, solamente se están atreviendo a salir del closet ya sea porque vencen el temor del prejuicio ajeno o tal vez porque los héteros somos cada vez más tolerantes, cada cierto tiempo salen a la palestra pública por la conquista de sus derechos. Uno de los más simbólicos es el de contraer uniones civiles.

La unión civil no es más que una hipocresía o falacia que las mismas organizaciones homosexuales o los sectores políticos progresistas plantean en contra de sus propias conciencias para no asustar a la clase chilena conservadora con palabrotas “soeces” y “obscenas” como: matrimonio Gay.

En este plano, el presidente de la UDI, Hernán Larraín se reunió con el Arzobispo de Santiago, cardenal Francisco Javier Errázuriz, para plantear la necesidad de unir las acciones de las iglesias a fin de “iluminar el camino y sacar a los chilenos” de supuestas dudas existentes en temas de moral, ya que lo importante según este pinochetista renovado es ayudar “en la definición de los valores”, “sin imponer nada a nadie” y clarificar bien cuales son los valores “que los chilenos queremos” (emol, 21 de septiembre de 2006), en un intento por persuadir a la ciudadanía con el peso de la historia patriarcal y excluyente que la Independencia de Chile no borró, la dictadura acentuó y la Democracia Cristiana junto a la derecha hoy perpetúan.

¿Será necesario entonces que la sociedad gay se una en un partido político para que puedan trabajar más dedicadamente en la defensa de sus derechos, o quizás que la Concertación se divida para aclarar las aguas del mapa político entre conservadores y progresistas?

Las respuestas positivas pueden ser las dos, sin embargo, son fantasías mientras no se reconozca el advenimiento de las minorías que, a diferencia de la democracia, tienen mucho más de 200 años de vida y por lo mismo un peso histórico.

Sin duda, olvidará Larraín que varios de aquellos cuadros, tan bellos, que su aristocrática familia alguna vez añoró tener en alguno de sus salones después de visitar Louvre fueron pintados por homosexuales (Da Vinci y Miguel Ángel por nombrar a los íconos), o que cuando estudió política necesariamente tuvo que leer algo de Sócrates, el gay más influyente de la historia universal. Ignorará que a uno de los padres de la Iglesia Católica, San Agustín, también se le quemó el arroz (para saber de homosexuales famosos, ver www.gaychile.com).

Una intención de cambio es infértil toda vez que no se internaliza en la comunidad como una necesidad, por lo tanto, es tarea de la misma velar por el cumplimiento de los Derechos Humanos, principalmente por la igualdad de las minorías y los postergados, tal vez así, no habría necesidad de conformar un partido gay, indígena, regionalista, o de los pobres, sólo bastaría con sincerar y replantear la política hacia todos y todas, sin exclusión ni discriminación, tal como indican los nuevos tiempos.

Mientras tanto, miro impotente como el mundo conservador y la Iglesia Católica adquieren las caretas de Quincy y Clay.


Claudio Coloma
periodista
septiembre de 2006

11 de Septiembre: División Social Más Que Política


Es difícil creer que el 11 de septiembre de 1973 sigue dividiendo políticamente a la sociedad chilena. Por el contrario, los actos que en el presente se realizan en torno al golpe de Estado y a la muerte de Salvador Allende, no son más que actos cívicos que buscan mantener viva la sana memoria histórica.

33 años después esta fecha se ha convertido en la excusa u oportunidad para que muchos chilenos griten y se manifiesten contra la división social que sí existe en nuestra patria, y que se difuma en la conciencia de los televidentes y las autoridades, porque la noticia que realmente vende y aumenta la aprobación popular en las encuestas es la violencia y la seguridad ciudadana.

Detrás de las nubes de humo, de anarquía y antisistema que empañaron las conmemoraciones, observamos como la autoridades políticas hicieron un absurdo parangón entre una bomba molotov que prendió llama en una de las ventanas de La Moneda con el golpe de Estado.

Carabineros intentó reprimir violentas e injustificadas protestas en los sectores de Lo Hermida, Villa Francia, La Pincoya y una treintena de comunas más (según la portada de La Segunda del martes 12 de septiembre). Actos que escaparon de toda justificación política y que la izquierda trasnochada como el Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez reivindica equivocadamente como el derecho de los “movimientos sociales” (El Termómetro, 11 de septiembre).

En este contexto de algarabía violentista, el director general de Carabineros declaró que si no fuera por su institución, Santiago hubiera ardido “en llamas” (prensa nacional 12 de sept. de 2006). El Ex Presidente Ricardo Lagos en tanto, argumentó que hechos como los ocurridos en La Moneda provienen de personas que “no están conectadas con la realidad del país” (ibid), frase aplicable también a las protestas de los populosos sectores antes mencionados.

El Gobierno por su parte, criticó al Poder Judicial porque no siempre se obtiene “el resultado judicial que nos gustaría” (Felipe Harboe, subsecretario del Interior, Radio Cooperativa, 12 de septiembre), considerando que el esfuerzo para velar por el orden público es nulo toda vez que personas involucradas en delitos contra la paz social terminan en libertad por falta de méritos en “X” Juzgado de Garantía.

Como guinda a esta torta de 33 velitas, la derecha no podía quedar fuera del carro de las declaraciones incendiarias, y lanzó otra molotov a La Moneda con la catete y gastada crítica de “mano blanda” en materias de seguridad.

Más allá de interpretaciones y entredichos, lo concreto es que una niña de una de las poblaciones conflictivas fue alcanzada por una bala en el momento que escuchaba un cuento para dormir, al interior de su dormitorio. También hubo 79 Carabineros heridos, 234 personas detenidas, y La Moneda, a pesar de la bomba, terminó sin derrumbes ni Presidenta muerta.

La división es social
Peñalolén (P), Huechuraba (H) y Estación Central (EC), las tres comunas donde quedan Lo Hermida, La Pincoya y Villa Francia respectivamente, presentan la siguiente realidad:

Mientras P, H y EC tienen 3.146, 1.068 y 1.226 jóvenes entre 19 y 24 años con una condición de vulnerabilidad social de, a lo menos, una carencia; en Las Condes y Providencia existen tan sólo 149 y 62 respectivamente (Censo 2002). La condición de vulnerabilidad es un indicador basado en el nivel educativo del jefe de hogar y en las características de la vivienda que existen al momento de efectuarse el Censo Nacional.

Mientras los jóvenes de 2º medio de P, H y EC alcanzaron respectivamente 243, 242 y 233 puntos promedio en el SIMCE de matemáticas del 2003, los de Las Condes y Providencia obtuvieron 311 y 310.

En términos menos técnicos, la gente que vive en estas y otras comunas populosas, es la misma que transita todos los días en detestables micros amarillas y maldice el Transantiago, hace fila en los consultorios, compra Las Últimas Noticias, y en el caso de acceder a alguna oportunidad que le permita mejorar su calidad de vida y su ingreso monetario, la primera medida que adoptaría es cambiarse de comuna y meter a sus hijos en colegios particulares.

Los acontecimientos del 11 pasaron fugazmente por nuestros televisados ojos una vez celebradas las fiestas patrias. Las autoridades se reunirán para coordinar una seguridad pública más fuerte y coordinada, y el próximo año la gente en La Pincoya, en Villa Francia, en Lo Hermida, entre otros sectores, volverán a dejar la cagá. Mientras, me gustaría saber en qué comunas habitan todos aquellos que velan y trabajan porque en Chile no existan más desigualdades.


Claudio Coloma
periodista
foto: La Nación

Responsables de la Crisis de la Educación Chilena Según los Medios de Prensa Escrita


¿Hasta qué punto los medios de comunicación son responsables de construir una realidad alejada de la veracidad y optimismo respecto a la educación escolar chilena? El presente artículo es producto de un análisis ex post del seminario de investigación titulado “Agentes Responsables de la Crisis de la Educación en Chile, Identificados en los Diarios El Mercurio, La Tercera y La Nación”, una vez publicados los resultados del SIMCE en los años 2003 y 2004.

A raíz de los resultados de las pruebas Simce publicados en 2003 y 2004, quedó en la opinión pública la sensación de malestar porque la Reforma Educacional no funciona. ¡Y con razón!, los puntajes de los 4° básicos (2003) aumentaron sólo 1 punto en lenguaje y retrocedieron 3 en matemáticas, mientras que los 2° medios (2004) también aumentaron 1 y retrocedieron 1 en los mismos ramos.

A estos rendimientos, se sumaron en esos años los de la evaluación PISA (2002), promocionada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que aglutina a los países desarrollados del planeta. Dicho examen demostró que incluso los rendimientos de estudiantes provenientes de estratos socioeconómicos altos están bajo el promedio de los países europeos y asiáticos como Malasia y Tailandia en los ramos antes mencionados.

Buscando a los responsables de la llamada “crisis de la educación” que pregonan los diarios, en los argumentos de las crónicas de El Mercurio y La Tercera durante sus publicaciones en 2003 y 2004 a propósito de los puntajes en el Simce, se culpó principalmente a los Gobiernos de la Concertación por sus políticas aplicadas a partir de 1990. En esta crítica, los centros de estudio de la oposición como el Instituto Libertad y Desarrollo (LyD) y el Centro de Estudios Públicos (CEP) no vacilaron en cuestionar los programas focalizados, la utilización ineficiente de los recursos o la rigidez laboral de los profesores de colegios públicos.

Las investigadoras en Educación de estos organismos, María Santander (LyD) y Carmen Le Foulon (CEP), ambas economistas, argumentaron a fin de revertir esta situación, que se debe dar mayor autonomía a los establecimientos, y que hay que explotar la variable de entregar más información a los padres para que puedan elegir el colegio donde educar a sus hijos (El Mercurio y La Tercera, 23 de abril de 2003) validando así al libre mercado como eje de la políticas educativas; a partir de estas visiones entonces, la Educación pasa a ser dismiludamente un tema ideológico.

La discusión en este plano es provechosa siempre y cuando el resto de los centros de pensamiento ligados a visiones menos liberales tuvieran la misma participación en el debate público. Sin embargo, ningún Think Tank de la Concertación fue citado a propósito de la entrega de los resultados de los SIMCE ya señalados, ni siquiera por La Nación, y ni hablar de un centro de estudios de la izquierda extraparlamentaria como CENDA por nombrar a uno de los más conocidos.

La brecha socioeconómica en todo caso, es el principal argumento que el oficialismo a través del otrora ministro Sergio Bitar (Mineduc) y la izquierda por medio de Jorge Pavez (Colegio de Profesores) en vano intentaron posicionar en el debate público a través de los diarios. En este sentido, existe una hipétesis comprobada que estipula que mientras más pobre sea la familia, menos probabilidades de éxito académico tiene el hijo, a causa del bajo capital cultural que los padres en situación de pobreza tienen, situación que limita el estímulo intelectual que requiere un niño.

Lamentablemente para el Gobierno y los profesores –el agente mayormente responsabilizado por los tres diarios en conjunto- el peso de los fríos números entregados por el Simce es más contundente. Y cómo refutarlo si nuestros escolares no manejan bien las matemáticas y no entienden lo que leen.

Educación: más que la cifra de un exámen

1) No obstante, para hablar de “crisis” hay que ampliar las categorías de análisis. En este sentido, se nos olvida que estas mediciones son sólo interpretaciones de la realidad. Martín Hopenhayn, filósofo e investigador de la CEPAL, sostiene que el juicio emitido a raíz de los resultados Simce “puede ser la visión de algo que siempre estuvo” y que sólo se develó con la aplicación de la prueba. En Chile se mide el rendimiento de los estudiantes desde 1980, pero es sólo a partir de 1996 que los puntajes son comparables entre años.

2) La realidad que va construyendo la prensa omite notorios mejoramientos que ha tenido el sistema educativo desde 1990. Por ejemplo, ninguno de estos diarios se refirio al mejoramiento de las condiciones laborales que han tenido los profesores. Según la OCDE (2004), el salario mensual promedio de un profesor en 1990 (y por ende durante la dictadura) era $252.539, siendo $71.429 el mínimo percibido por aquellos que trabajaban en colegios particulares subvencionados. En 2001 el salario promedio, en cambio, alcanzó los $631.010, mientras que el mínimo fue de $391.750 percibido por los docentes que trabajan tanto en colegios municipalizados como en particulares subvencionados.

3) Esto último, junto a la Jornada Escolar Completa (JEC) han eliminado la necesidad de los profesionales de la Educación de trabajar en más de una parte para poder llegar a fin de mes. Un estudio de la Universidad Católica (2001) comprobó que hoy lo hace cerca de un 7% solamente.

4) El “despojo de la fuerza docente del sistema de educación pública más antiguo de Latinoamérica” realizado por la dictadura (OCDE, 2004), también se olvida en los departamentos de prensa a la hora de preguntarnos sobre quiénes y cuántos pedagogos quedan dando cátedra en la formación inicial docente de nuestras universidades.

Pareciera ser entonces que a partir de la represión de los años 70, la Educación se convierte en un asunto de Seguridad Nacional, y esto, no lo digo solamente por aquellos maestros que fueron asesinados por el régimen de facto, sino porque Chile hasta la realización de esta investigación (2004) es el único país del continente que tiene a las Fuerzas Armadas integrando instancias (Consejo Superior de Educación) que aprueban los currículos escolares y autorizan la creación de instituciones de educación superior.

5) Por otra parte, los Programas Focalizados en los sectores pobres, tanto urbanos como rurales, destinados a dar calidad y equidad al sistema educacional chileno y que se implementaron después de 1990, tienen diferentes valoraciones en las crónicas de los diarios. Mientras La Tercera en 2003 destacó el P-900 y el Programa de Asistencia Técnica, en que participan consultoras privadas (23 de abril), El Mercurio recurrió nuevamente a Libertad y Desarrollo para catalogarlas textualmente como “fracaso de políticas” (23 de abril de 2003).

No obstante los juicios de valor, lo cierto y empíricamente comprobable es: entre 1996 y 1999 los cuartos básicos de las escuelas más críticas aumentaron sus puntajes de 216 y 215 en lenguaje y matemáticas respectivamente, a 223 y 227 puntos promedio. Es decir, los jóvenes de este tipo de establecimientos nivelaron sus rendimientos con los puntajes de sus otros pares. Para el 2003 en tanto, los cuartos años de colegios suscritos a estos programas obtuvieron en promedio 10 puntos más que aquellos que no lo están, ratificando entonces la tendencia registrada a partir de 1996. Y esto tampoco, nadie se encargó de propagandear.

6) Por último, la derecha a través de Libertad y Desarrollo acusó al Gobierno ante los diarios de gastar ineficientemente los recursos públicos. “Eficiencia” es uno de los principios junto al de "Descentralización" en que la Reforma Educacional de 1980 se basó para implementar un sistema educativo de mercado, con mecanismos de vouchers o subvenciones para el financiamiento de los establecimientos públicos y privados (ver Milton Friedman, “La Libertad de Elegir”, capítulo VI); pero jamás, en ningún análisis de ningún medio de prensa, se ha hablado de un gasto "Eficaz".

Una "realidad" de ganadores y perdedores

El modelo educativo de mercado ha permitido al sector privado tener hoy sobre el 47% de la matrícula estudiantil, lo que permite cuestionarnos ¿de quién es toda la culpa?

Quizás el ex ministro Bitar tuvo razón al decir que si no fuera por la Reforma, los rendimientos serían peores, lo que no libra a los Gobiernos de la Concertación de su responsabilidad por los resultados del Simce, como tampoco se libran los profesores y sus prácticas pedagógicas, y los padres que deben comprometerse con la educación de sus hijos.

En suma, “sería ingenuo esperar que los medios de comunicación informen estos resultados en otros términos que no sean Ganadores y Perdedores” (OCDE, 2004). Lo que sí debemos tener en consideración, según Hopenhayn, es que “las pruebas estandarizadas no agotan el tema de la Educación”, y que los perdedores en materia de Educación no son los Gobiernos de la Concertación, y la ganadora no es la Derecha porque tenga las posibles soluciones; la única y verdadera perdedora será una generación de escolares que impotentes alzaron su voz en contra de una real y mediocre Educación que tiene como responsable a toda una sociedad.

Claudio Coloma
Periodista

Actores y Protagonistas: ¿Contra quiénes deberíamos protestar?

Una movilización de quinceañeros concentró la atención del país, especialmente la del ministro de Educación, Martín Zilic, cuyo poder tambaleó ante una transitoria decisión gubernamental para que tomase las riendas de las negociaciones la Subsecretaria Pilar Romaguera. De paso, una vez más se instaló en la discusión pública las dudas que existen respecto de la Reforma Educacional chilena, tema que adquirió la relevancia social que siempre ha merecido gracias al potente reclamo de los alumnos de la educación municipalizada, quienes hicieron ver con fuerza su “causa número 1: El fin de la Loce... ¡Bilz y Pap, yo quiero otro mundo!” .

La movilización de los escolares de la Educación Pública, capaz de haber generado simpatías en la sociedad y el apoyo de otras organizaciones ligadas a la educación, incluso de colegios particulares e instituciones de educación superior como centros de formación técnica, institutos profesionales y universidades privadas, no fue un fenómeno aislado y se desarrolló dentro de un contexto:

- Presenciamos una movilización que transitó desde la gratuidad del Pase Escolar y la Prueba de Selección Universitaria (PSU), hasta la abolición de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE).

- Existen precedentes de años recientes sobre la capacidad de las movilizaciones secundarias, incluso de su violencia, las cuales tuvieron como justificación en su momento el alza del valor del Pase Escolar (revise, por ejemplo, la prensa de abril de 2005).

- El movimiento estudiantil universitario hoy está tranquilo y algo satisfecho, debido al histórico acuerdo del 13 de septiembre de 2005 entre la Confederación de Estudiantes de Chile (CONFECH) y el ministro de Educación de la época, Sergio Bitar, consistente en entregar recursos económicos para becas y créditos a fin de que ningún alumno deba dejar la universidad por motivo económico. Movimiento que, sin embargo, nos tuvo expectantes sobre cuáles serían sus acciones a seguir según lo que determinase la CONFECH.

- A 16 años de su inicio, la Reforma Educacional ha mostrado serias falencias que han puesto en duda su real efectividad, a pesar de los avances en materia de cobertura, infraestructura, recuperación de los derechos de los docentes, entre otros importantes aspectos (OCDE, 2004). Una reforma que desde 1990 se sustentó en dos pilares: equidad y calidad, de los cuales hoy el primero es un principio practicado y defendido por el oficialismo, en cambio el segundo es más bien una quimera.

- Los mismos 16 años que lleva en el gobierno la Concertación, la obligan por lealtad y dignidad a defender lo hecho en todo este tiempo, sufriendo como consecuencia, su progresiva conversión a una coalición política conservadora en materia de Educación.

- Finalmente, y aunque a simple vista parezcan elementos más lejanos para esta contextualización, no dejan de ser interesantes por una parte, las masivas movilizaciones juveniles en Francia que el 10 de abril pasado hicieron retroceder la promulgación de la reforma laboral llamada Contrato del Primer Empleo (CPE); movilizaciones que, a su vez, tienen un precedente en el NO francés a la Constitución Europea durante el Referéndum del 29 de mayo de 2005 y que fue el fruto de una efectiva organización ciudadana previa.

- Por otra parte, no olvidemos que ese mismo año se estrenó el documental chileno “Actores Secundarios”, dirigida por Pachi Bustos y Jorge Leiva, el cual narra la historia del movimiento escolar que durante los ´80 luchó contra la dictadura de Pinochet. Este documental fue exhibido recientemente por la televisión abierta (TVN) en un programa dominical.

Considerado este contexto, condimentado además por los apoyos que poco a poco generó el movimiento secundario y por las principales demandas que estos exigieron (el fin de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), la cual exige los 4/7 del Parlamento para sufrir alguna modificación, y la gratuidad del Pase Escolar), es más sencillo comprender la inesperada y difícil coyuntura que sufrió el ministro de Educación.

No obstante, cabe señalar que éstas mismas exigencias pusieron en riesgo la efectividad del movimiento secundario debido a su inaccesibilidad.

La derogación de la LOCE no es una demanda nueva. Desde los años ´90 la exigen los universitarios y profesores. En cuanto al Pase Escolar, el ministro de Educación y la Presidenta plantearon públicamente la imposibilidad de la gratuidad del transporte público a la totalidad del estudiantado por el alto costo que significa.

Sin embargo, los escolares lograron bastante si se considera que en el mensaje Presidencial, Bachelet planteó varias reformas que ni siquiera estaban contempladas en sus propuestas como candidata (ver “Programa de Gobierno 2006 – 2010 Michelle Bachelet”, noviembre de 2005; “Ideas para mi Gobierno” Comando de Michelle Bachelet, marzo de 2005).
Entre las medidas adoptadas, se conformó el Consejo Asesor de Educación creado para la "reforma de la reforma" educacional, compuesta por una amplia representatividad social y en la cual se podrá discutir sobre las demandas de los estudiantes y sobre el sistema educacional completo. Entre los desafíos, este organismo tendrá que generar consensos sobre:

- El fin del Aporte Fiscal Indirecto (AFI) y la creación de un sistema de ingreso universitario que considere el rendimiento escolar del alumno junto con el puntaje obtenido en la PSU (Gil, Francisco; “De la Justicia en el Acceso a la Universidades”, Revista Foro N°50, septiembre de 2005. Fundación Chile 21).

- El mejoramiento de la calidad en la formación inicial docente, que aun no logra levantarse del daño propiciado por la dictadura, la misma que se encargó de eliminar la tradición docente más antigua de Latinoamérica.

- El Potenciamiento del patrimonio estatal educacional (universitario y municipal) que hoy compite desigualmente con el sistema privado.

- Relanzar en la sociedad el debate en torno a la Ley de Acreditación de la Calidad de la Educación Superior, en el cual se discuta éticamente la factibilidad de tener un Consejo Nacional de Acreditación de representación gubernamental y política como se concibe en la actualidad, versus, uno de representación estatal que esté por sobre el periódico recambio gubernamental.

- La necesidad de un Pase Escolar Único Nacional, que permita a los jóvenes poder transitar por todo el país con una tarifa preferencial, ¿o alguien negará que un joven de Temuco, Arica o Putaendo también tiene derecho a pagar $130 en el metro cuando representa a su colegio o universidad en actividades académicas, deportivas o gremiales?

Junto con destacar la oportunidad histórica que los secundarios han generado para modificar la LOCE, a partir del reciente mensaje de la Presidenta Bachelet (1 de junio de 2005) ¿no valdría la pena dirigir más frontalmente hacia la Derecha las presiones para abolir esta ley orgánica, en vez de concentrar los esfuerzos exclusivamente en el Gobierno? más que mal, son sus parlamentarios los que tienen al país tomado de los cojones a través de sus votos que lograrían enterar los 4/7 requeridos por un sistema jurídico–legislativo ideado por Jaime Guzmán, o acaso ¿se nos olvidó que ésta fue promulgada el 10 de marzo de 1990, es decir, un día antes de que asumiera como Presidente Patricio Aylwin?, planteo la pregunta entonces concerniente a la agenda de largo plazo que los secundarios fijaron: ¿contra quiénes deberíamos protestar?.

Claudio Coloma
Periodista
julio de 2006

El Anti Programa Para Una Juventud Política Chilena


A propósito de las elecciones de directiva de la Juventud del PPD, desmotiva ver un proceso eleccionario que no ponga en el juego del debate: discursos y programas centrados en la Juventud chilena; desilusiona ver un proceso eleccionario privativo del propósito de tener una colectividad representativa de un sector de la sociedad; propósito que debería estar antes que cualquier ambición de cuota política. Es así como arrojo algunas ideas y argumentaciones sobre como deberían concebir la colectividad los futuros dirigentes (si mi suposición, empíricamente inválida, está errada y realmente lo que acabo de decir es rotunda mentira, no es necesario que usted continúe leyendo).

Al respecto cabe traer a colación consensos teóricos en torno a algunas características que la juventud chilena presenta al iniciarse el siglo XXI, y que sirven de base para establecer lineamientos básicos de acción que la JPPD puede desarrollar de aquí al Bicentenario, para convertirse en un actor social más influyente.

La primera característica es la inseguridad por el futuro, producida, entre otros factores, por la incertidumbre que genera el mercado laboral competitivo e inaccesible para aquellos que cuentan con poco capital humano o magros niveles educativos.

Parte de la justificación de la inseguridad ante el futuro tiene su raíz en la falta de acceso a una educación de calidad para los jóvenes de estrato socioeconómico bajo; en este sentido el nuevo ministro de Educación ya manifestó públicamente que el énfasis de aquí al futuro debe girar desde la “cobertura”, hacia la “calidad”. Interpreto que las palabras de Zilic son una crítica escondida a todas las administraciones precedentes que bajo el alero democrático y reformista postularon desde 1990 que la educación chilena debía apoyarse en dos pilares: en la “Equidad”, y en la “Calidad”, la misma que hoy se demanda.

Y si bien, desde un punto de vista progresista, no corresponde creer ciegamente en un modelo educativo netamente estatal que atente contra la libertad de enseñanza, como tampoco en un modelo de mercado, menos aun debemos creer ciegamente en el actual modelo que tenemos, en el cual el patrimonio educacional estatal es sinónimo de mediocridad y el patrimonio educacional de excelencia es sinónimo de un grupo sin carencias económicas (de lo contrario la mayoría del red set matricularía a sus hijos en liceos municipales, y no precisamente en el Saint George’s o el Carmela Carvajal)). La falta de una Educación equitativa en cuanto a la calidad se relaciona con que muchos de los jóvenes que están en edad de cursar estudios superiores no lo pueden hacer por falta de recursos económicos y porque su prioridad es trabajar. Situación que esperamos se mitigue a partir de la ley en que el Estado funciona de aval en el sistema acreditado.

A pesar de ello, dentro de este importante debate nacional se ha obviado la responsabilidad que les compete a las universidades que dentro de sus planteles educacionales tienen facultades o escuelas de pedagogía. Nadie ha hecho hincapié en la calidad de enseñanza que hoy están recibiendo nuestros futuros pedagogos. Nadie ha puesto el acento en lo poco realizado por los gobiernos de la Concertación para mejorar la calidad en este campo que, principalmente, está cubierto por las universidades estatales que hoy albergan a las otroras escuelas normalistas, las mismas que representaron hasta antes de 1973 la tradición docente más antigua de Latinoamérica.

No podemos pretender romper el círculo de la desigualdad de oportunidades, mientras el Estado no se preocupe de formar sin discriminación profesores de excelencia. Una carrera como ésta, por principio ético, debe quedar fuera de toda regla mercantil. No es posible concebir que este tipo de Escuelas puedan cerrar si no son demandadas por el mercado; un joven de Arica, Temuco, La Serena o Santiago deben tener la certeza de que si quieren estudiar pedagogía no existen distingos de calidad entre una universidad y otra; y por ende, la sociedad debería tener la certeza de que los profesores que enseñan en Putaendo o La Condes son igual de buenos. Y al decir “sin discriminación”, me refiero a la equidad de calidad que debe existir tanto en las escuelas pedagógicas de instituciones estatales como de privadas.

La inseguridad por el futuro también se conjuga con la falta de equidad en las posibilidades para desarrollarse en áreas como la cultura, el arte y el deporte, que bien podrían ser fuentes laborales profesionales y que por su escasez generan frustración de muchos adolescentes. En suma, aun falta por democratizar los mecanismos que permitan un mayor logro de realización vocacional.

El Individualismo (Touraine, 1991) es otra característica de la juventud chilena, inserta en una sociedad que sobrevalora el premio al esfuerzo, siempre enmarcado por la competencia desigual existente. En este sentido, según la última encuesta del INJUV (2003), los jóvenes dijeron que los principales rasgos de su país eran: “el consumismo” y “la falta de igualdad de oportunidades”. En otras palabras, interpreto que la individualidad en nuestra generación existe por el deseo inconsciente de satisfacer aquella necesidad inculcada por la “televisación” de la vida y por nuestros esfuerzos de hacer realidad aquella imagen que nos venden las marcas de jeans, zapatillas, automóviles, y que naturalmente no está al alcance de todos a menos que, vayamos al “Persa Estación” y compremos la imitación.

La tercera característica es el desencanto con la Política y con quienes la ejercen, debido a que no son objeto de identificación juvenil. Si en 1988 los jóvenes representaban el 36% del electorado, hoy no sobrepasamos el 17%; además sólo 1/3 de la juventud según el mismo estudio de INJUV reconoce tener una identificación política. Este desencanto los aleja del entendimiento de los procesos políticos y sus coyunturas. Como justificación a esto tenemos que hoy, a diferencia de hace 20 años atrás, la división política del país hace rato dejó de girar entorno a la dictadura de los colores, y por el contrario, nuestro proceso de Transición y Reconciliación ha tenido mucho de olvido, y de desafección con los temas nacionales por parte de la ciudadanía, debido a que estos son resueltos por la aristocracia y tecnocracia políticas.

Consideremos también que la exitosa marcha económica del país y la apertura cultural que estamos viviendo obnubilan en el horizonte las grandes motivaciones por las que los jóvenes se puedan agrupar. En otras palabras, la ciudadanía se pone a observar como las cosas se van solucionando con el natural cause de las cosas, sin mostrar mayor interés en involucrarse seriamente en las soluciones.

En suma, el gran cuestionamiento que hoy debemos plantearnos como jóvenes ligados a la política es: ¿por qué organizarse hoy en día, cuál es la bandera de lucha que pueda motivar a un joven a participar en política, o mejor aun, que pueda aglutinar bajo una misma consigna a la diversidad juvenil, una diversidad que además es insegura ante el futuro, se forja en la desigualdad educativa y es individualista? De lo contrario cabe preguntarnos: ¿es necesario unirse hoy para lograr algún objetivo social común; no será mejor prepararse para aprender a administrar y perfeccionar el actual estado de las cosas, junto con preocuparse de tejer una sólida red de contactos políticos?.

Estas tres características de la Juventud (inseguridad, individualismo y desafección política) se relacionan en mayor o menor grado, con las condiciones que existen en Chile para crear capital humano competitivo -he aquí entonces una eventual bandera de lucha. Dichas condiciones a su vez, no sólo deben estar determinadas por una reforma educacional emanada desde el oficialismo en sus cuatro niveles (básico, medio, superior y prebásico), sino que tienen que complementarse con el enriquecimiento cultural de los jóvenes chilenos, el cual debe instalarse en el debate desde la propia ciudadanía o mejor aun, desde la Juventud chilena. En contraposición a esto, la opinión pública y el Estado muchas veces olvidan que la competitividad de capital humano se crea con sujetos activos, emprendedores y por sobre todo con sujetos que sean crítico-argumentativos de su propio entorno.

Es así como una juventud política progresista debiera tener en cuenta estas tres características para fundamentar su accionar político.

Con relación a la inseguridad y la falta de equidad, la política se podría utilizar entorno a:

1) La reducción de los precios de los libros, a través de la venta libre de impuestos para menores de 29 años. O bien, crear una propuesta con otras organizaciones ciudadanas que se centre en una tasa diferenciada según grupo etáreo, socioeconómico, lugar geográfico u otro.

2) La edificación de bibliotecas públicas modernas y bien dotadas en cada una de las regiones de Chile, en las cuales se incluya un archivo de la prensa escrita nacional.

3) La calidad entre las instituciones de educación superior estatales regionales derivadas en comparación con las instituciones metropolitanas y privadas, especialmente las áreas de Formación Inicial Docente, a objeto de contribuir con la descentralización del país.
Con relación al individualismo, la política se podría utilizar entorno a:

1) La integración a la sociedad chilena de las minorías discriminadas.

2) Un Pase Escolar Nacional que permita a los colegiales y universitarios chilenos movilizarse por el transporte público de todo el país con tarifa especial, por motivo de actividades educativas, deportivas, federativas, entre otras; o acaso ¿un escolar de Montepatria no tiene derecho de pagar $100 en el Metro?
Con relación a la desafección política, nuestras acciones las podríamos enfocar hacia:
1) La concreción de la inscripción electoral automática y el voto voluntario.
2) La profesionalización de la política a través de la creación de un sistema que destine recursos estatales a los partidos políticos o fundaciones ligadas a estos, a fin de que sean destinados a una formación de calidad y continua para los políticos y líderes del futuro.
3) La legalización de la marihuana, cuyo soporte sea la autoprovisión controlada y la difusión del consumo responsable, a fin de disminuir el tráfico ilegal y la delincuencia que se genera entorno a ella.
4) El término del Servicio Militar Obligatorio, y que a la vez, su mecanismo sustituto tome en cuenta la modificación del sistema educativo militar para los conscriptos, en el cual se incluyan los Derechos Humanos y un modelo que no se base en el castigo - recompensa (llamados también en jerga militar “aporreos”).

Unidad de Análisis y Estudio

Junto con hacer política fundamentada en temas que se trabajen de aquí al Bicentenario. Es necesario contar con un mecanismo que permita irrumpir y reaccionar a tiempo y responsablemente ante la opinión pública cuando la coyuntura lo exija.

Es así como la Unidad de Análisis y Estudio de la Juventud junto con encargarse de dar instrucción a nuestros militantes, debería constar de tres sub unidades más:

a) Sub unidad de seguimiento de prensa escrita, cuyo objetivo sea revisar la prensa diaria, establecer los contactos con los medios de comunicación y realizar los comunicados de prensa cuando sea necesario.
b) Sub unidad de seguimiento legislativo, que tenga como función estar al tanto de los proyectos de ley que tengan implicancia con la Juventud Chilena en cuanto al contenido del proyecto ley, de las observaciones y trámites legislativos.
c) Sub unidad de seguimiento y coordinación de Organizaciones Ciudadanas, que se encargue de establecer los contactos con las diferentes organizaciones que defienden o luchan por causas específicas, tales como: Derechos Humanos (incluyendo los de tercera generación), medio ambiente, mujer, minorías, ciclistas, entre otras.
Cabe hacer hincapié en que estas ideas no se forjaron con la ambición de convertirse en banderas de lucha que intenten aunar a la diversidad juvenil bajo consignas sociales, ni menos para convertirse en la inspiración de un verdadero programa político para una Juventud. Estas son solamente ideas para desarrollarme como libre pensador dentro de una colectividad política que me deja serlo y que no me margina por difundir las pelotudeses que se me ocurren. Fueron también hechas para ser leídas a medias, para recrear un poco la mente y por sobre todo para seguir con el normal curso de nuestra veta política.

Claudio Coloma
Militante JPPD
abril de 2006

Una Declaración. Una Encrucijada


La política obedece a un principio: las decisiones y tomas de acuerdos son cupulares, mientras el resto se desvanece en la discusión pequeña de las cuotas de poder ¿y la ciudadanía? La ciudadanía está para poner los votos.



Tan embelezados nos encontramos siguiendo día a día los procedimentales cumplimientos de las 36 medidas del nuevo gobierno y de no perdernos los vericuetos políticos de las elecciones partidarias, que una pequeña noticia pasó inadvertida. El ministro del interior, Andrés Zaldívar, adelantó que el trabajo de la comisión de expertos de la reforma al sistema electoral binominal será “RESERVADA”. Cito: “la negociación va a ser muy privada, absolutamente privada, de ninguna forma con cara al público, no por falta de transparencia sino que para asegurar su éxito” (Diario Siete, 27.03.06).

Palabras del mismísimo Andrés Zaldívar, quien, involuntariamente o bien por la fuerza de la costumbre generada al ser protagonista en 16 años de régimen democrático, nos mantiene a los ciudadanos comunes en una perfecta línea ascendente de transición, sin grandes traumas, hacia una democracia que se perfecciona y se seguirá perfeccionando en un parlamento elegido a través del sistema binominal, el mismo que se quiere erradicar. En otras palabras interpreto: nosotros, unos pocos, nos encargamos de este tema que atañe a todos, pero ¿qué pasa con la ciudadanía señor ministro? ¿Cuándo decidimos, cuando vendrán los plebiscitos?

Esta declaración es insostenible cuando veo que el Ejército agotó sus argumentos y figuras públicas que justificaron con razón durante los noventa, y con Pinochet al mando, un ejercicio político más cupular, cauteloso y alejado del entendimiento popular por parte de los dirigentes de la Concertación. No la entiendo después que los procesos judiciales de Pinochet por enriquecimiento ilícito junto con sepultar su cariz de líder político hicieron que la derecha lo negara, sin antes haber perdido todas las elecciones en las que ha competido desde 1988.

¿Será verdad aquella fuerza de la costumbre que invadió a Zaldívar después de 16 años?. Veamos. Chomsky ya dijo años atrás al momento de definir crítica y contemporáneamente la Democracia que la gente es sólo “espectadora de la acción” y no “participante”, e incluso citando a Walter Lippman nos aclara que hoy en día a la ciudadanía “se le permite ratificar las decisiones de sus superiores (...) pero no interferir en asuntos como la política que no son de su incumbencia” (Chomsky 1995, Ediciones FORJA 2003). Estas reflexiones serían objeto de total identificación nuestra salvo por el hecho que nuestro mecanismo para ratificar aquellas decisiones es insuficiente (me refiero a las elecciones periódicas de todo tipo).

Es entonces cuando, a partir de la declaración de Zaldívar, podemos darnos cuenta que aquel principio escapa a nuestra realidad y que nos encontramos ante una situación mucho más compleja que va más allá de todo discurso simplista.

Al sentirme marginado de hecho y moralmente de cualquier poder de decisión, tal como lo estuve de las anteriores reformas constitucionales o la ley del cobre, rememoro el NO francés a la constitución europea y a todo el proceso de información y participación ciudadana que significó tal rechazo; pienso incluso en el llamado a refundar Bolivia del presidente Evo Morales, que más allá de populismos y aversiones marítimas, hoy representa en este vecino país una esperanza democratizadora y de transición hacia la estabilidad a través de la convocatoria a una Asamblea Constituyente (La Tercera, 08.03.2006).

Es así como, a partir de aquella declaración de Zaldívar develo una encrucijada: o la clase política y sus nuevas generaciones se dedican a construir un tejido social tal que permita ejercer la suficiente presión social para empujar los cambios que se necesitan hacer en nuestra sociedad, tal como Carlos Ominami lo planteara en la ultima graduación de la escuela de líderes de Chile 21, o bien unos se siguen atomizando y otros pocos se preparan para aprender a administrar el actual estado de las cosas.

Claudio Coloma
Periodista
marzo de 2006
(foto La Tercera)